Restaurante Atrio (Cáceres)

Restaurante Atrio (Cáceres). BELLOTAS-WEB5     UVAS  UVAS

Antes de nada… He de confesar (por si aún no lo he explicitado suficientemente) mi pasión por la gastronomía en su amplio sentido de la palabra. Desde edades tempranas, la conducta de ingesta como tal, me ha generado una motivación extra difícil de explicar y que entiendo va más allá de la pura satisfacción biológica.

Mi madre cuenta que cuando era un bebé, no encontraba estímulo más fiable que la comida para frenar una situación de llanto desconsolado.  Al parecer, y a demanda mía, mi necesidad iba por delante de las recomendaciones pediátricas respecto al calendario esperable de ingesta. Cuando las sugerencias profesionales iban encaminadas a la aportación alimentos líquidos, yo sólo me satisfacía con semisólidos. Cuando la indicación era ir introduciendo éstos últimos, la calma sólo me llegaba con los sólidos. Bonita proyección. Algo parecido me ocurre en la actualidad aunque de una forma evidentemente más consciente.

No fue pues hasta bien mayor, cuando comencé a identificar,  definir y expresar con mayor criterio y orientar mi conducta hacia la búsqueda de sensaciones satisfactoria a través de la presencia de un elemento común: la comida.

Así pues inicié la búsqueda, al principio visitando lugares muy cercanos de lo más variopinto donde disfrutar de elaboraciones fundamentalmente locales, observando una gran variedad de interpretaciones ante recetas en principio similares.

Pero no fue hasta hace justo cinco años, cuando llego a mis oídos (no recuerdo de quién ni a cuento de qué) un comentario sobre un buen restaurante cacereño llamado Atrio. Tras una breve búsqueda de información y a pesar del alto coste de su menú (nunca antes había escuchado esos precios por comer) decidí tirarme al barro en solitario aprovechando la visita a la ciudad por motivos laborales.

El antiguo Atrio no me dejó indiferente en ningún momento, en ningún aspecto. Todo era distinto a lo visto antes. Su preciosa sala decorada con estilo clásico en donde todos los detalles tenían una coherencia y reflexión previa, su excelente servicio en sala de la mano de Jose Polo, su apabullante propuesta de vinos, y sobre todo su planteamiento gastronómico dirigido por el genial Toño Pérez a modo de sucesivos pases con sabores y texturas desconocidos a pesar de la familiaridad de los elementos que los componían.

Nunca antes había sentido nada igual en esa interacción entre yo y una elaboración, y he de reconocer que aun sintiendo cierto pudor, hubo momentos realmente emocionantes. Recuerdo sensaciones durante la ingesta difíciles de describir. Aquello implicaba mucho más que el simple hecho de comer, concluí que comer en Atrio suponía vivir una intensa experiencia. El precio a pagar estaba claramente justificado.

La huella dejada en esta primera vivencia en un restaurante de alta cocina, generó en mí una gran mochila llena de motivación por la búsqueda de sensaciones similares en lugares dispares. Y eso precisamente hice, pagando en su cara negativa el precio de la habituación que conlleva la propia toleracia.

Cinco años después, con la misma o incluso mayor motivación y un mayor nivel de exigencia provocado por ese efecto tolerancia, vuelvo a vivirlo esta vez en una ubicación distinta, dado el traslado del restaurante a finales de 2010 al impresionante casco histórico de Cáceres añadiendo al proyecto el hotel Relais & Chateaux (*****).

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El comienzo no pudo ser mejor, antes de entrar a la sala, un miembro del personal me pregunta si deseo ver la bodega antes de iniciar la fiesta, ¿en serio?, ¿habrá alguien que se niegue a contemplar tal tesoro?

Tras bajar por un angosto ascensor, atravesamos varias puertas con seguridad incrustada a la altura del pomo, hasta acceder a la antesala de la joya a modo de zona de cata.

El paisano abre el último escollo y nos conduce en una calculada penumbra (recordemos que el vino se encuentra aún vivo, y por tanto nada externo puede inducirle una mala evolución), a un espacio compuesto por dos elegantes estructuras circulares concéntricas de madera, sobre la que descansan y sobreviven (plácidamente a buen seguro) a lo largo del tiempo, delicias vinícolas muchas de ellas con más de un siglo de vida. Referencias de valor incalculable que suman algo más de 40.000 botellas, hace de la bodega del Atrio una de las mejores del mundo, el trabajo de José Polo como responsable de la criatura es elogiable. Y todo ello ocurre en Cáceres (Extremadura). En ese momento, pienso en vosotros, esto tenéis que verlo…

bodega restaurante atrio caceres

bodega restaurante atrio

P1030246Después del primer impacto, me conducen a la plácida y calculada sala de estructura y decoración moderna donde comenzamos la experiencia.

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La carta de vinos, no coment (ver imagen). En Atrio el concepto de carta de vino es sustituido por una enciclopedia del vino, con desbordantes referencias nacionales, internacionales (fundamentalmente caldos franceses, italianos, americanos, húngaros y australianos entre otras nacionalidades) y en menor medida regionales.

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Recordamos que en lo gastronómico, Toño Pérez plantea una cocina creativa con numerosas referencias actualizadas a la gastronomía regional. Sabores puros, extraordinarias texturas y sensaciones. Ello podemos encontrarlo sobre todo en su propuesta denominada ”Menú de Siempre”, estructurado en once pases representativos de la historia de Atrio (115€ IVA incluido y bebidas aparte). Además, el cliente puede optar por otro menú más largo denominado “Menú Degustación 2015”, conformado por catorce pases que representa la cocina actual de Toño (135€ IVA incluido y bebidas aparte).

Para evitar repetir propuesta, decidimos optar por éste último, un menú muy cromático en los emplatados y generador de sensaciones dispares: subidas, bajadas y planitud.

Comenzamos con un aperitivo de Macarons de remolacha relleno de apio y nabo.

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Iniciamos el menú con un primer pase de Ravioli de Zanahoria con ortiguillas e hinojo, con un simple emplatado y plano en sabor.

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Continuamos con un sugerente juego de texturas a modo de “Guisantes falsos de wasabi, cochinillo crujiente (algo duro) y crema de guisantes”.

menu degustacion restaurante atrio caceres

Avanzamos la experiencia con un motivante Bloody Mary con un exquisito helado de cebolleta y berberechos, conjunto algo pasado de pimienta para mí gusto. Entendemos lo imposible de ajustar la dosis exacta al umbral de tolerancia de cada comensal sobre todo cuando no hay posibilidad de que sea aportado por el comensal en mesa.

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Solicitamos la única modificación de este menú 2015, cambiando la Ostra con melisa (dado que el menú contempla dos pases de Ostra) por el clásico Capuchino de hígado de pato con Boletus y crujiente de maíz con aire de parmesano. Una auténtica delicia llena de sentido, ejecución y sobre todo sabor, que desaparece en tan sólo dos-tres cucharadas.

restaurante atrio caceres

 

Nos zambullimos en el agua por un tiempo para comenzar a disfrutar de uno de los mejores pases de este menú degustación en planteamiento, sabor, textura y emplataje, “Ostras frita con papel de frutos rojos y Kimchi”. Seguramente para muchos muy especiada, mucho rock and roll, justificado posiblemente por el deseo de ajustar y respetar uno de los elementos centrales del plato, el Kimchi, a la receta más frecuente coreana, además de la intención desde cocina de aportar un “punto canalla” al plato (expresión ésta última aportada por el jefe de sala).

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Continuamos con una Cigala verde con pan de algas, Kiwi y una sorprendente tierra de aceite.

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Seguimos con un visual y exquisito Carabinero, meloso de cerdo ibérico (morro) y Maíz. Predominancia de producto.

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Finalizamos la parte marina con una espectacular Lubina, acompañado por una excelente crema y pan de cominos y una agradecida gelatina de cítricos. Puro Equilibrio.

menu restaurante atrio caceres

Nos adentramos brevemente en tierra extremeña (genera desconcierto las breves referencias al entorno del chef en esta actualizada propuesta, claro que para eso está el otro menú, pensará él) con un Solomillo de retinto en dos pases.

El primero, este plano y rock and rollero Tartar con un rico helado de mostaza, acompañado de una galleta de frutos secos y cebolla.

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Y un segundo pase del mismo producto en asado con un perfecto punto de cocción y costra crujiente de hierbas. Genial.

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Comenzamos el inicio de la traca final, a modo de un clasicón: Binomio de Torta del Casar con helado de torta y aceite especiado. Como siempre.

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Seguimos con uno de los platazos que más estimularon nuestros sentidos. Piña-Coco: piña con canelón de Plátano, coco en varias texturas y perla de piña colada. Sensaciones brutales.

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Abordamos el final con una divertida pero insulsa cereza (que no es cereza) y sus huesos.

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Y finalizamos con unas exquisitas golosinas y entretenimientos: ricos Macarons de Limón, ricas gominolas de frambuesa, bizcocho de aceite de oliva y unas trufas de chocolate espectaculares en textura y sabor.

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Buen equilibrio en cuanto a cantidades de los diferentes pases, algo que facilita llegar al final sin muchos apuros (aunque todo dependerá caro está de la capacidad estomacal de cada cual…).

Corto servicio de pan en cuanto a variedad en base a lo esperado.

Servicio en sala excelente, agilidad en el desarrollo del menú, lo cual permite evitar una experiencia excesivamente larga (dos horas aproximadamente).

Recalcar el mérito que tiene el hecho de “colgar el cartel de no hay mesa” en un establecimiento de este nivel en nuestra región. ¡Bravo Atrio!

Sin duda y como hemos aludido anteriormente, la recomendación de vivir esta experiencia (al menos una vez en mucho tiempo) es altamente recomendable, aun siendo consciente de la limitación que muchos amantes de la gastronomía puedan tener por el alto coste económico que supone vivirla.

En cualquiera de los casos, vemos necesario en sus múltiples formas apoyar y valorar lo que este tándem ha realizado y logrado por la región, dando lugar este tesoro gastronómico extremeño que muchos años después siguen manteniendo muy vivo.

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Toño Pérez

 

Restaurante Atrio

Plaza San Mateo, 1, 10003 Cáceres
Teléfono 927 24 29 28

www.restauranteatrio.com 

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3 comments on “Restaurante Atrio (Cáceres)
  1. Pingback: Toño Pérez, Restaurante Atrio (Cáceres) | Gastro Extrem

  2. Ayer fuimos a cenar y la comida fue exquisita, no así el trato, porque aunque la atención de los camareros fue excelente, encontramos un pelo, sí un pelo en el plato de los salmonetes, algo totalmente inaceptable en un restaurante de su categoría y cuando lo mencionamos, se limitaron a retirar el plato sin recibir ninguna disculpa por dicho incidente. Asimismo cuando nos acompañaron a la puerta y al ser preguntados por nuestra experiencia, volvimos a mencionar el hecho y es como si nos hubieran oído: ninguna disculpa. Me pareció increíble y desde luego no pensamos repetir y lo desaconsejaremos a todo el mundo.

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