Restaurante A de Arco, Mérida

Restaurante A de Arco, Mérida.BELLOTAS-WEB2.

De todos es sabido el potencial cultural de la milenaria ciudad emeritense. En ocasiones me pregunto si somos realmente conscientes de la riqueza arquitectónica y de otra índole de la que está armada, del valor que ello supone para la región y de cuánto más universal sería este prodigio de ciudad si estuviera en otra comunidad autónoma.

De entre los muchos lugares que generan una agradable y abrumadora sensación de asombro en esta Emerita Augusta, hay uno, que sin ser el más espacioso ni nombrado, pone de manifiesto las extraordinarias habilidades constructoras de las que estaban provistos los humanos de la época que poblaron la colonia, el arco Trajano, o mejor dicho su imponente esqueleto (originariamente estaba cubierto de mármol) que invita a reflexionar sobre cómo es posible que esos pesados bloques continúen sostenidos en el aire casi dos mil años después.

Lo peculiar del asunto es observar una de las dos impostas del arco, penetrando entre un muro lateral del restaurante, mostrándose tal cual, convirtiéndose en un apreciado e inesperado invitado en la planta baja así como también en el comedor ubicado en el primer piso.

Además, el “A de Arco”, está provisto de otras joyas, algunas de ellas descubiertas durante la obra que transforma esta antigua casa en restaurante, tal y como nos relata Jesús Castaño, uno de los socios de este proyecto que en Abril cumple tres años. En concreto dos arcos medievales y uno árabe, lo que unido al imponente Trajano, bien podrían añadirse a este lugar dentro del circuito turístico de la ciudad. Este sorprendente conjunto arquitectónico será con seguridad el elemento más interesante y motivante de la visita.

No obstante, en lo que respecta a lo gastronómico, el establecimiento ofrece en sus dos principales espacios (planta baja dedicada a la oferta de pinchos y primera planta donde se ubica un elegante  comedor), dos cartas diferenciadas pero de propuestas habituales tales como, carrillera ibérica al vino tinto, presa ibérica con torta de la Serena, croquetas caseras o tataki de atún rojo entre otros muchos.

De entre todas las opciones, comenzamos con una ensalada semi-elaborada de espinacas y rúcula acompañada de queso de cabra, cebolla caramelizada y crujiente de jamón.

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Continuamos con las croquetas caseras de jamón, acertadas en textura interna y externa aunque faltas de sabor.

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Seguimos con el revuelto de morcilla que nos sorprende por una elevada e inesperada nota dulzona.

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En este punto, nos decantamos por las orejas de cerdo a la plancha a las que le sobraban vinagre y faltaba probablemente una base a modo de sofrito.

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Seleccionamos también la presa ibérica, desigual en cocción, que combinaba filetes más gruesos en su punto y pasados de cocción los más finos.

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Finalizamos con el tiramisú que no destacó, dada la presencia de un sabor poco identificable en este clásico.

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Vayan al A de Arco, a tapear o a una comida-cena más formal donde a buen seguro serán bien servidos y mejor acompañados por valiosos vestigios de lo que un día fuimos.

Restaurante A de Arco, Mérida.

Calle Trajano nº 8, Mérida.

Precio medio por persona aprox. en planta baja: 15€, en comedor de primera planta 30€.

Teléfono 924 301315.

http://www.adearco.com/

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