Garnacha Roja, Bodegas Coloma

Carmen Tristancho

Carmen Tristancho

Garnacha Roja, Bodegas Coloma

Garnacha Roja, Bodegas Coloma

Era una comida al aire libre en un día de primavera, una barbacoa en la que no faltaban las verduras y las frutas a la plancha, junto al acompañamiento de la carne, una carne roja hecha en su punto; pusimos en la plancha unas verduras y unas manzanas para que se hicieran lentamente a la brasa, y luego en el plato se aunaron la carne y el calabacín, la berenjena y el pimiento verde, que estaban en su punto, y las manzanas junto a las verduras ensalzaban el color rojo de su piel; en el plato tampoco faltaban las patatas, hechas lentamente en aceite con romero, o lo que llamamos patatas a lo pobre.

El día anterior a la comida habíamos ido al supermercado para hacer la compra; buscaba un vino para la ocasión y en el estante más bajo que había en el lineal del mercado vi una sola botella, y leí ‘Coloma Garnacha Roja’; no lo había probado, y me lo llevé a ver qué pasaba. Iba un poco recelosa por haberlo comprado en el lineal de un supermercado, porque no suelen cuidar muy bien los vinos, a veces dejan que pasen calor y eso, como ustedes saben, no es nada bueno, pero aun así me lo llevé.

Cuando me sirvieron una copa de ‘Coloma Garnacha Roja’ tenía el plato delante, con los cubiertos listos, y según caía el vino en la copa ya se apreciaba su poderoso color, un rojo oscuro intenso y de una capa tan arropada que parecía una manta ondeando en la copa.

El momento espectacular fue cuando lo acerqué a mi nariz, y descubrí que en un espacio tan reducido como la boca de la copa era posible que hubiese un mundo tan grande de aromas; el primer impacto fue de cerezas maduras, seguido de frambuesas y frutos rojos, aromas puros y firmes; la entrada en boca fue limpia, suave y sedosa, y el trago largo con una retronasal envolvente en todo momento.

Pero aún fue mayor la alegría para mi paladar al degustar poco a poco la deliciosa carne a la brasa junto con las verduras y el dulzor de la manzana, ya que al entrar en contacto con el vino; todos los aromas suponían una fi esta para el paladar, devolviéndome a mi niñez y a sus aromas, que son los del campo en toda su extensión.

Todo esto que les he contado es posible gracias a una mujer, Amelia Coloma, la enóloga de Bodegas Coloma, que desde su niñez mostró sus grandes aptitudes para la cata y para el cuidado de la viña y de la vid; como decía, gracias a ella tenemos en el lineal de los mercados este maravilloso vino, que me sorprendió y que os animo a que probéis, pues para Amelia cada vino es una obra de arte en sí mismo; el arte de pintar colores, extraer aromas y mezclar texturas con gran sensibilidad y sabiduría.

En cuanto al maridaje de este vino creo hemos puesto un gran ejemplo, y añado que el postre fue tan sublime como la comida, pues había tarta de limón con merengue.

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