Eustaquio Blanco

Eustaquio Blanco

Eustaquio Blanco inició su andadura en la restauración en 1947 en el Restaurante “El Figón de Eustaquio”, una empresa familiar que le brindó la oportunidad de descubrir de cerca la evolución de la gastronomía en tierras extremeñas. Hasta el mismo día en que nos dejó, hace ya más de seis años, Eustaquio Blanco ha sido sin duda un perfecto embajador de su tierra.

Ya en los años 60 formó parte de una de las primeras generaciones de estudiantes que cursaron cocina en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo en Madrid, siendo un alumno entusiasmado que apuntaba miras de llegar alto, viajó a París a Trabajar para aprender y realizó prácticas en el Ritz de Madrid.  Siempre trató de difundir con empeño la calidad de la despensa  extremeña ofreciendo productos autóctonos con la misma humildad con que se presentan en la propia naturaleza: espárragos, hongos, criadillas, higos,… y es que siempre respetó la esencia de la gastronomía tradicional extremeña.

Tras más de 50 años de andadura ha sido reconocido con la entrega de numerosos premios y distinciones, destacando entre otros, el premio Nacional al mérito Hostelero con medalla de plata concedido por la Federación Española de Restaurantes en 1996,  premio de la Confederación Empresarial de Turismo de Extremadura en 1998, distinciones por la Asociación de Cocineros y reposteros de Extremadura en el año 2006, y reconocimiento honorífico a la trayectoria  profesional del Restaurante  “El  Figón  de  Eustaquio” mediante  la  entrega  de  la  Medalla  de  Extremadura.

El secreto de tantos años de trabajo fue la ilusión de desempeñar el oficio de cocinero, la satisfacción diaria del trato con el cliente y lo más importante, sin duda, el respeto al producto, a la herencia cultural culinaria sin olvidarse tampoco de buscar un equilibrio con la evolución en la gastronomía moderna.

Toda su labor se plasma en un libro “Eustaquio Blanco, la cocina Extremeña- de la tradición a la modernidad”.

Después   de  décadas   de  intenso   esfuerzo   y  muchas  satisfacciones,   el  restaurador Eustaquio Blanco continuó soñando con nuevas conquistas e inauguró un nuevo restaurante con su propio nombre en marzo del año 2007, con el apoyo de su hija Nerea, (actual gerente del Restaurante Eustaquio Blanco),  el reto a cumplir por la familia era  ofrecer a sus clientes la dedicación, empeño y perseverancia que consiga satisfacer los paladares de los más exquisitos, hacer flamear un mundo de sentidos, haciendo de la cocina  un arte y siempre confiar  en el valor de la cocina extremeña como base fundamental.

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