Bodegas Ruiz Torres

Carmen Tristancho

Carmen Tristancho

Bodegas Ruiz Torres

Bodegas Ruiz Torres

En nuestro paseo por los vinos más significativos de las diferentes subzonas nos encontramos en Cañamero con la bodega Ruiz Torres. Creada en 1870, está dirigida por la tercera generación familiar de la mano de Antonio Ruiz Torres, un hombre trabajador y curtido por el paso del tiempo que tiene muy claro el tipo de vino que sale de sus viñedos. No sólo ha conseguido copar el mercado nacional, sino que se ha posicionado en el mercado internacional sin ningún problema, pues la calidad siempre vende.

Todos los vinos de esta bodega proceden de la finca La Alberquilla, situada a las afueras del término municipal de Cañamero; sobre una altitud de ochocientos metros, en sus ciento veinte hectáreas de terreno se cultivan variedades autóctonas, como la Tempranillo, Graciano, Monastrel y Garnacha, pero también se cultivan otras variedades más internacionales como la Cabernet, la Merlot y la Petit Verdot, muy apreciada por sus aromas y por su color, y que además aporta muchos matices a los vinos.

En la bodega está presente el cultivo biodinámico, un método de agricultura ecológica que trata a las granjas como organismos unificados e individuales, haciendo hincapié en el equilibrio del desarrollo integral y la interrelación de los suelos, las plantas y los animales, como un sistema de auto nutrición sin entradas externas en la medida en que sea posible, teniendo en cuenta la pérdida de nutrientes debido a la exportación de alimentos; como en otras formas de agricultura orgánica, fertilizantes artificiales, pesticidas y herbicidas tóxicos son estrictamente evitados.

El proceso de la vendimia es manual y antes de entrar en bodega se realiza una segunda selección para descartar cualquier racimo en mal estado. La bodega cuenta con una sala de barricas, a una profundidad de ocho metros, donde la temperatura mantiene todo el año entre los quince y los dieciocho grados a las mil doscientas barricas de roble americano que contienen vinos como su Attelea crianza; un vino elaborado con las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon y un paso en barricas de roble americano de ocho meses, se muestra intenso en cuanto se abre la botella, sus aromas a frutos rojos y su buen ensamblaje permiten disfrutar de una velada con más ganas de Attelea.

La combinación perfecta para este gran vino sería una entrada de un buen jamón ibérico, dando paso a un arroz de boletus con aroma de trufas y terminando con un mousse de maracuyá. El vino Attelea se muestra equilibrado hasta el final, lo cual dice mucho de él y de su elaboración.

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